En la mayoría de los países, el número real de contagiados por el coronavirus es ampliamente superior al de los casos declarados positivos, una diferencia que depende en particular de las políticas de cada gobierno sobre las pruebas diagnósticas.

«Sin duda, hay entre 5 y 10 veces más» de casos reales en «la mayoría de países desarrollados», asegura a la AFP el investigador estadounidense Jeffrey Shaman, de la Universidad de Columbia, y coautor de un estudio sobre la materia que acaba de publicarse en la revista Science.

El martes, el gobierno británico juzgó «razonable» estimar en 55.000 los contagios, frente a 1.950 detectados oficialmente.

¿De dónde viene esa diferencia? Primero, del hecho de que una proporción significativa de los contagiados desarrolla muy pocos síntomas o incluso ninguno.

Esta condición puede ser aplicable a «entre 30 y 60% de los individuos contagiados«, subraya el Instituto Pasteur de Francia en su sitio web. Estos casos escapan por lo tanto fácilmente a la detección.

Estas personas asintomáticas o con apenas síntomas, «continúan viviendo con normalidad, van a trabajar, utilizan el transporte público, salen de compras (…) Sin quererlo, estos portadores silenciosos facilitan la propagación del virus», según Jeffrey Shaman.

Pero se desconoce a la vez hasta qué punto son contagiosos puesto que si no tosen a priori contaminan menos, ya que no eyectan saliva cargada de virus.

Al margen de estos casos, la diferencia entre casos reales y confirmados depende de las políticas de diagnóstico, que varían de un país a otro.

«Hay varios motivos: depende de la disponibilidad de los tests, de la capacidad de cada país de llevarlos a cabo, de la ignorancia — esto es, cuando no se toma el problema seriamente –, y la arrogancia, es decir, el orgullo nacional», enumera Shaman.

Estrategia agresiva

«En Corea del Sur, donde la epidemia está en declive, la clave fue un gran aumento del número de tests», explica a la AFP Cécile Viboud, epidemióloga del NIH, la red de Institutos de Salud de Estados Unidos. «Hay que saber en qué fase estamos de la epidemia para reaccionar. Y para ello, hay que hacer las pruebas».

«¡Hagan el test a cada caso sospechoso, háganlo!» exhortó el lunes el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, comparando esta estrategia a la circunscripción de un incendio.

«Si las pruebas son positivas, aíslen a los pacientes, hallen con quienes estuvieron en contacto estrecho hasta dos días antes de la aparición de los síntomas y hagan la prueba a estas personas también», subrayó.

Esta estrategia de llevar a cabo pruebas generalizadas y el «contact tracing» (detectar quién estuvo en contacto con un contagiado), funcionó en Singapur.

«Singapur aplicó muy temprano una política agresiva de tests, de +contact tracing+ y de puestas en cuarentena», analiza para la AFP Sharon Lewin, directora del Instituto Peter Doherty de Melbourne y una de las mayores expertas mundiales en enfermedades infecciosas.

Esto evitó medidas más drásticas como en otros países, según Lewin: «Singapur tomó medidas de distanciación social, pero no tan extremas como el confinamiento generalizado», adoptado en países como Italia, España y Francia.

Pero para ser eficaz, una estrategia como la de Singapur debe adoptarse muy rápidamente, antes de que un gran número de casos impida aplicarla.

¿Tests rápidos?

En Francia y España, hubo críticas contra el hecho de que no se practicaran pruebas masivas.

En un primer momento, en Francia se controló todo caso sospechoso, pero ahora que el virus circula por todo el país, las pruebas se limitan a los colectivos más vulnerables, como «los enfermos hospitalizados, frágiles y los profesionales de salud» con síntomas, según el ministerio de Sanidad.

En total, en ese país se realizaron 42.500 pruebas, indicó la misma fuente.

Italia, el país más afectado de Europa, había realizado 165.000 tests a fecha del miércoles. En España, país descentralizado, no es posible conocer el número total de pruebas.

En estos últimos días, varios países como Estados Unidos, Reino Unido, Turquía y República Checa anunciaron que acelerarán los controles.

Una manera sería desarrollar tests más sencillos y rápidos, con un resultado en 30 minutos, en vez de las 4 o 5 horas actuales.

Por: AFP