Un video de la médica pediatra argentina Liliana Szabó en el que se expresa en contra del uso de tapabocas, especialmente en niños, circula en redes sociales desde principios de marzo en redes.

Sus afirmaciones, que vienen siendo repetidas por integrantes de agrupaciones negacionista del COVID-19 son falsas o engañosas.

La exposición de la médica pediatra fue compartida cientos de veces en redes como Facebook, YouTube, Twitter e Instagram.

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La secuencia, de poco más de cinco minutos y medio, es parte de la presentación de Szabó en una convocatoria del canal digital a médicos y profesionales de la salud, quienes niegan la pandemia y recurren a múltiples teorías conspirativas para explicar el origen y la incidencia del COVID-19.

Para Szabó, la pandemia de covid-19, que a la fecha se ha cobrado más de dos millones y medio de vidas en todo el mundo, según un recuento de la AFP a partir de datos oficiales, “no es una situación epidémica grave que necesite ningún tipo de medida drástica”.

La pediatra afirma erróneamente que “el daño” que se está generando con las medidas establecidas por las autoridades sanitarias para prevenir el contagio “es muy grave e irreparable en el largo plazo”.

La agencia AFP revisó la exposición de Szabó y verificó varias de sus afirmaciones. Estas son algunas de ellas.

1. Según Szabó, el “uso de mascarillas genera daño psíquico en los niños”

Dice sin pruebas que el uso del tapabocas en niños y en las personas que los rodean (maestras, otros adultos y otros niños) les genera “un grave daño psíquico” al impedirles mantener una “relación social cercana, el contacto físico, la sonrisa y expresión de otra persona” y “compartir expresiones de afecto”.

AFP comprobó que no hay pruebas científicas de que las mascarillas, bien usadas, perjudiquen la salud física o mental de los niños.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el uso de mascarillas no sea obligatorio para los niños de hasta cinco años “en aras de la seguridad y el interés general del niño y dada su incapacidad de utilizar adecuadamente una mascarilla con una asistencia mínima”.

La profesora Christina Rinaldi, del Departamento de Psicología Educativa de la Universidad de Alberta, Canadá, dijo al equipo de verificación de la AFP que no tenía conocimiento de ningún estudio que respaldara la afirmación de los supuestos daños psicológicos provocados en niños por el uso de tapabocas.

Jennifer Katzenstein, directora de Psicología y Neuropsicología del Hospital Infantil Johns Hopkins, por su parte, explicó:

“Las mascarillas no están impidiendo que los niños se comuniquen adecuadamente con los demás, y muchos niños han sido bastante resilientes a lo largo de la pandemia y lo están haciendo bastante bien”.

La especialista destacó además que aunque se lleve una mascarilla puesta, “los ojos y las expresiones faciales aún pueden verse”.

Gustavo Giachetto, médico pediatra y director de la Clínica de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, Uruguay, destacó no haber encontrado “experiencias negativas con el uso de la mascarilla si se siguen las recomendaciones de cómo usarlas en los pequeños”.

2. La pediatra también dice que usar mascarillas reduce el oxígeno en sangre, causa muerte celular y daño neuronal en niños: Falso

Szabó afirma que “a los pocos minutos de tener puesto un tapabocas que tape también la nariz” se produce hipoxemia, es decir, una baja en el nivel de oxígeno en sangre, así como “un montón de situaciones metabólicas anómalas y muerte celular”.

La pediatra asegura que “en un niño en pleno desarrollo, esta muerte celular se produce a nivel del cerebro y de las neuronas”.

Expertos consultados indican que el uso de cubrebocas bien manipulados no produce infecciones pulmonares ni afecta el adecuado intercambio gaseoso al respirar.

En enero pasado, Emilio Herrrera, académico del programa de Fisiopatología de la Universidad de Chile, explicó a la AFP que los cubrebocas permiten un correcto intercambio gaseoso, por lo que descartó que las mascarillas produzcan falta de oxígeno.

“Las mascarillas certificadas permiten el paso de todos los gases que componen el aire, en particular nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono, por lo que el aire que entra a la mascarilla y la boca/nariz se iguala rápidamente al aire ambiental”, detalló.

Pablo Eguía, neurólogo y vocal de la Sociedad Española de Neurología, explicó a AFP Factual en octubre pasado que los tapabocas “no causan enfermedades neurodegenerativas ni demencias” y que “tampoco detienen el desarrollo cognitivo de los niños o de los adolescentes”.

Según el experto, aunque las células del cerebro “son extremadamente sensibles a la falta de oxígeno”, por lo que algunas “comienzan a morir en menos de cinco minutos después de interrumpirse el suministro de oxígeno”, “las mascarillas no producen este efecto, en ningún caso”.