El norte y centro de China están bajo el agua. Las inundaciones y deslizamientos de tierra han provocado el colapso de más de 52.000 viviendas y dañado otras 160.000. Los muertos ya suman 200 y más de 500.000 han sido evacuados.

700.000 hectáreas de cultivos se han perdido por las lluvias, lo que ha ocasionado pérdidas económicas por unos 2.000 millones de dólares, según ha dicho el gobierno chino.

La zona más azotada es la provincia norteña de Henei, que rodea a Beijing. Allí se han producido los mayores cortes en los servicios públicos. Las inundaciones llevaron a cancelar 237 vuelos, 60 viajes en tren y 14 rutas de autobús.

Los organismos de emergencias trabajan en el rescate de las personas que están atrapadas y de poder proporcionar alimentos y servicios médicos a los damnificados.

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El gobierno chino alista un plan de contingencia porque los pronósticos meteorológicos indican que esta temporada de lluvias se extenderá por varias semanas.