Kache Wallis, de cuatro años, había sido reportado como desaparecido por su familia luego de que su abuela lo dejara durmiendo arropado en su cama en Utah, Estados Unidos.

Tras varias horas de búsqueda, el menor fue encontrado muerto dentro de su baúl de juguetes en su casa. Según las autoridades, el pequeño murió de asfixia tras quedar encerrado accidentalmente en el baúl. 

 

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La policía asegura que no hubo actividad criminal y la muerte del niño fue un accidente. El médico forense confirmó que la muerte fue accidental.

“Nuestro dulce Bubba murió inesperadamente el domingo, 25 de julio, dejando nuestros corazones rotos y haciéndonos sentir vacíos”, dice un mensaje de sus seres queridos.

“Kache tenía una sonrisa contagiosa, amaba a todos y era amado por todos. Él era el pegamento que nos unía a todos. No sabemos qué vamos a hacer sin él”, indica el mensaje en una de las páginas que buscan recaudar fondos para los gastos fúnebres.