La alianza temporal entre Rusia y Estados Unidos con el régimen del presidente de Siria Baschar Al Assad para lograr una tregua de una semana con el fin de atacar a ISIS y proteger a la población civil, se rompió hoy con los bombardeos que cayeron sobre la ciudad de Alepo. Aún no se sabe quiénes son los responsables de estos ataques.

Las escenas vividas en el distrito de Handarat considerado como zona de población civil muestran la extrema crueldad de la guerra. La gente con sus manos trataban de cavar entre los escombros para intentar rescatar a los niños que quedaron sepultados.

Los ataques han dejado alrededor de 117 muertos. Los heridos permanecen en el único sector de una clínica que quedó en pie. Allí tendidos en el piso los pacientes esperan los pocos suministros hospitalarios sin la esperanza de que un médico los atienda porque unos huyeron y otros murieron.

Los bombardeos de anoche que pueden ser ordenados por Rusia, por Estados Unidos o por el régimen de Baschar Al Assad contra los opositores y yihadistas dejaron además sin agua a más de dos millones de civiles.

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Unicef catalogó los ataques en que las víctimas fueron decenas de niños, como un crimen de lesa humanidad y de guerra.