El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el martes un decreto de reforma de la policía en respuesta a la ola de protestas contra el abuso y el racismo de sus efectivos que sacude el país, aunque no colma los reclamos generales de cambio.

El decreto, anunciado desde los jardines de la Casa Blanca, incluye una prohibición de técnicas de estrangulamiento como método de inmovilización, a menos que «la vida de un oficial de policía esté en peligro», dijo el presidente.

También «alienta» a las unidades policiales a adoptar «los más altos estándares profesionales», agregó el mandatario republicano.

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