El presidente de EE.UU., Donald Trump confirmó este sábado la designación de la jueza conservadora Amy Coney Barrett para el Tribunal Supremo.

Además, instó a la mayoría republicana del Senado a confirmarla cuanto antes, pese a que los demócratas quieren aplazar el proceso hasta después de las elecciones de noviembre.

«Hoy es un honor para mí nominar a una de las mentes legales más brillantes y talentosas de nuestra nación para el Tribunal Supremo. Ella es una mujer con logros inigualables, un intelecto imponente, credenciales excelentes y una lealtad inquebrantable a la Constitución», dijo Trump en una declaración a la prensa.

De ser confirmada por el Senado, esta magistrada cubriría la vacante que dejó en el Tribunal Supremo la jueza progresista Ruth Bader Ginsburg, fallecida el pasado 18 de septiembre y convertida en un icono progresista, así como en un símbolo de la lucha por la igualdad de género.

Barrett, católica y de 48 años, es la antítesis de Ginsburg sobre todo en lo que se refiere al aborto: la fallecida jueza protegió ese derecho a toda costa, mientras que la nueva magistrada se ha posicionado en varias ocasiones a favor de restringir el acceso a ese procedimiento.

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«Amo los EE.UU. y amo la Constitución de EE.UU.», subrayó Barrett.

La muerte de Ginsburg ha dejado a la corte con tres jueces progresistas y cinco conservadores.

Por tanto, si Barrett consigue llegar al Tribunal Supremo, Trump habría conseguido inclinar definitivamente la balanza a favor de los conservadores, que tienen mayoría en la corte desde 1972.