El arzobispo de Nápoles, Crescenzio Sepe, envió al Vaticano un informe que detalla las presuntas prácticas homosexuales de decenas de sacerdotes de todo el país, que participaban en orgías o recurrían a la prostitución.

Sepe remitió al Vaticano un informe que recibió de manos de su autor, Francesco Mangiacapra, un joven gigoló que se encargó de recopilar información sobre prácticas homosexuales de decenas de curas, y de transmitirla a las autoridades eclesiásticas.

Aportó un documento de 1.233 páginas que incluye imágenes explícitas, copias de conversaciones con sacerdotes en aplicaciones de Internet o documentación de los religiosos acusados, entre otros puntos.

Orgías, contactos gais mediante aplicaciones móviles, exhibicionismo mediante webcam, son algunas de las prácticas descritas; incluso se señala a un eclesiástico de la basílica de San Juan de Letrán, en Roma que deambula por la ciudad en auto oficial prometiendo trabajo a los hombres y contratando a jóvenes de compañía para emborracharse en las discotecas y organizar orgías.

Mangiacapra asegura que dentro de su investigación, en la que 34 sacerdotes y 6 seminaristas están vinculados, no ha tenido conocimiento de casos de pederastia o conductas delictivas, por lo que remarcó que se trata de pecados, no de delitos.

El arzobispo Sepe aseguró que quienes se han equivocado deben pagar y ser ayudados a arrepentirse del mal causado.