Un grupo de pacientes que participó en un estudio preliminar sobre la vacuna rusa contra el coronavirus desarrolló una respuesta inmunitaria sin efectos indeseables graves.

Así lo dio a conocer este viernes la revista The Lancet.

Estos resultados no prueban sin embargo que la vacuna, bautizada Sputnik V, proteja eficazmente contra una infección del COVID-19, debido a que son necesarios otros estudios de mayor envergadura, afirmaron varios expertos.

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El 11 de agosto, las autoridades rusas anunciaron que su vacuna entraba en la tercera y última fase de ensayos clínicos.

Sin embargo, no iban a esperar los resultados de esta, en la que «participan miles de personas», puesto que su intención era homologarla en septiembre.

El anuncio fue acogido con escepticismo por muchos investigadores y algunos países como Alemania, que dudó sobre su eficacia y seguridad, debido sobre todo a la ausencia de datos públicos sobre los ensayos conducidos hasta el momento.

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El presidente Vladimir Putin también afirmó que la vacuna garantizaba una «inmunidad duradera» al COVID-19.

La Sputnik V consta de dos componentes diferentes, administrados en dos inyecciones con tres semanas de intervalo, indicó el estudio publicado en la revista médica The Lancet. Se trata de una vacuna de «vector viral»: utiliza dos adenovirus humanos (familia de virus muy común) transformados y adaptados para combatir la COVID-19.

Según la OMS, hay 176 proyectos de vacunas en curso en el mundo y 34 están en fase de ensayos clínicos, es decir, que empezaron a ser probados en seres humanos. Entre estos, ocho se hallan en la fase tres, la más avanzada.