La principal líder opositora en Perú, Keiko Fujimori, ingresará a prisión preventiva por 36 meses al existir «graves sospechas» de que ordenó a la cúpula de Fuerza Popular, el partido que ella preside, lavar dinero para financiar su campaña para las elecciones presidenciales de 2011.

La resolución emitida por el juez Richard Concepción Carhuancho, del Primer Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional, consideró que Fujimori lideró una organización criminal enquistada en su partido para captar dinero ilícito y así acceder al poder político, para luego retribuirlo con actos de corrupción.

El magistrado anticipó que la posible condena a la que se enfrenta la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori, es de al menos diez años de cárcel por un presunto delito de lavado de activos agravado.

El dinero fue presuntamente lavado con la simulación de múltiples donaciones de personas particulares que prestaron su nombre para elaborar una contabilidad ficticia.

Así se hizo supuestamente con el millón de dólares que la constructora brasileña Odebrecht afirmó haber entregado a la campaña de Fujimori, aparentemente desde la cuenta utilizada por la empresa para pagar sobornos en una docena de países de Latinoamérica.

Sobre el peligro de fuga, el juez consideró que este «es intenso y alto» a pesar de que Fujimori tiene arraigo domiciliario y ocupacional, mas no laboral, pues pudo en duda que dirigir un partido político sea un vínculo laboral.

Tras la lectura de la resolución, que se prolongó por casi ocho horas, Fujimori quedó detenida para ser internada en las próximas horas en una prisión, posiblemente la cárcel para mujeres del distrito limeño de Chorrillos.