Una histórica y emotiva ceremonia abrió hoy los Juegos Olímpicos de invierno de PyeongChang, donde evidenció el acercamiento de las dos Coreas con su desfile conjunto bajo una sola bandera y la inusual presencia de autoridades norcoreanas.

Esta aparición de los dos países, partidos desde 1945 y técnicamente aún en guerra, fue el epicentro de la inauguración y desató una sonora ovación de los 35 mil espectadores que llenaron el estadio olímpico del condado surcoreano.

Bajo la bandera con la península coreana en azul sobre un fondo blanco y liderados por la jugadora norcoreana de hockey hielo Hwang Chung-gum y el piloto surcoreano de bóbsled Won Yun-jong, más de un centenar de deportistas desfilaron entusiasmados, una estampa que no se veía en unos Juegos desde Turín 2006.

A su vez, la atención se centró casi por igual en el palco de autoridades, en el que se sentaron el presidente honorífico de Corea del Norte, Kim Yong-nam, y Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong-un, que ha sido el primer miembro de la dinastía Kim en viajar al país vecino.

Por su parte, el presidente del Comité Olímpico (COI), Thomas Bach, se mostró orgulloso del “poderoso mensaje de paz lanzado a todo el mundo” durante la apertura.

En total, 2.925 deportistas de 92 países diferentes competirán por 102 oros en los XXIII Juegos Olímpicos de Invierno, los mayores hasta la fecha.