Sarah Sands asesinó a Michael Pleasted, de 77 años, en 2014, luego de enterarse que el anciano que había sido su vecino durante años, abusó sexualmente de tres niños del vecindario, entre ellos su hijo de 12 años.

En 2015, Sarah fue sentenciada a tres años y medio de prisión por el delito de homicidio. El tribunal de apelación extendió a siete años y medio la condena.

 

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Sands fue puesta en libertad a finales del mes pasado.

Para Sara, Michael era un anciano agradable y buen vecino, aseguró durante una entrevista en exclusiva con el periódico británico The Sun. Cuando le ofreció a su hijo Bradley, un empleo en el centro comunitario donde trabajaba, ella pensó que sería una buena oportunidad. “Mick era un modelo a seguir. No tenía ninguna razón para no confiar en él. Pensé que Bradley estaba a salvo”.

Según la madre, el depredador abusó de su hijo en el lugar de trabajo. Esto llevó a Bradley a renunciar abruptamente y luego comenzó a tener cambios de humor, hasta que decidió contarle todo a su madre. “Lo encontré halándose el cabello, meciéndose, temblando y llorando. Me sentí enferma y con el corazón roto”, detalló Sands.

 

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La mujer asegura que llamó de inmediato a la policía y estos le sugirieron que se mudara, así que recogió a sus hijos y se fue a vivir con su madre. Sin embargo, la rabia que sentía la hizo regresar a su casa. Tomó un cuchillo de la cocina y fue a confrontar a Pleasted.

La madre detalló cómo fue el día en que acabó con la vida del abusador de su hijo y aseguró que su intención nunca fue asesinar a Pleasted, sino pedirle que se declarara inocente para que su hijo no atravesara la dura experiencia de declarar.

“Tomé un cuchillo y fui a su casa. No me escuchó. Era frío. Un hombre diferente al que había sido mi amable vecino”, explicó Sands.

“Le pinché en la frente con el cuchillo y me agarró. Perdí el control. No podía dejar que nadie más saliera herido; alguien tenía que proteger a la gente”, agregó.