La tragedia golpeó al estado de Illinois, Estados Unidos, donde una veintena de tornados dejó decenas de heridos y cientos de edificaciones destruidas.

Las autoridades informaron que la localidad de Taylorville fue una de las más afectadas, donde los fuertes vientos arrancaron techos de casas y dañaron las redes de electricidad. Sin embargo, informaron que los equipos de emergencia ya comenzaron a limpiar las principales zonas afectadas.

Por su parte, el gobernador de Illinois, Bruce Rauner, calificó como un milagro que la emergencia no hubiera dejado ninguna víctima mortal, pues aseguró que los fenómenos meteorológicos dejaron catastróficas afectaciones.