Unas cien ballenas pilotos murieron tras quedar varadas el fin de semana en las remotas islas Chatham, situadas a unos 800 kilómetros de costa sureste de Nueva Zelanda, informaron este miércoles fuentes oficiales.

Debido a las dificultades para acceder a la playa West donde se quedaron varados los mamíferos marinos muertos, los primeros equipos de rescate no pudieron llegar a tiempo para salvarles la vida, apunta un comunicado del Ministerio de Conservación de Nueva Zelanda.

«Solo 26 de las ballenas estaban vivas en ese momento. La mayoría de ellas parecían muy cansadas y por ello sacrificadas», explicó la guardaparques gubernamental Jemma Welsh.

También agregó que se temía que estos animales iban a ser víctimas de los tiburones blancos atraídos por el incidente.

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Durante el operativo, representantes maorís realizaron una ceremonia tradicional para rendir homenaje a los espíritus de las ballenas, cuyos cadáveres se dejarán en la playa para que se descompongan de forma natural.

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Estos hechos son comunes en las Islas Chatham, donde en 1918 ocurrió el mayor varamiento registrado cuando unas 1.000 ballenas piloto quedaron atrapadas en ese remoto lugar.

Los científicos aún no han podido explicar por qué algunas ballenas se desvían de sus rutas y quedan varadas en aguas de poca profundidad.

Se baraja la posibilidad de que se extravíen atraídas por contaminación de ruido o guiadas por un cabeza de grupo desorientado.