Las esperanzas del mundo de superar la pandemia de coronavirus aumentaron cuando el laboratorio estadounidense Moderna dijo que su vacuna experimental mostró una efectividad de casi 95%.

El anuncio se da en medio de una creciente ola de contagios y restricciones para frenar la propagación del virus.

El inmunólogo Anthony Fauci, asesor de la Casa Blanca durante la pandemia, calificó de «increíblemente impresionantes» los primeros resultados de la vacuna del laboratorio estadounidense Moderna contra la enfermedad.

«Es un resultado realmente espectacular, y creo que nadie había anticipado que sería tan bueno», agregó Fauci a la AFP.

La alianza entre el laboratorio estadounidense Pfizer y el alemán BioNTech ya anunció la semana pasada una vacuna con una efectividad del 90% contra el covid-19, con la misma tecnología.

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Dos días después, la rusa Sputnik V, desarrollada por el centro de investigación estatal Gamaleya y el fondo soberano de inversión ruso, informó un 92%.

«Los datos hablan por sí solos», dijo Fauci. «Creo que cuando se tienen dos vacunas como éstas, que demostraron una efectividad de más del 90%», la tecnología «ya no tiene nada más que demostrar».

Furor en los mercados

Moderna anunció que su vacuna bajo investigación es eficaz en un 94,5% para evitar contraer el coronavirus, provocando euforia en los mercados mundiales.

En Wall Street, el Dow Jones cerró en unos 30.000 puntos, en tanto París, Londres y Milán registraron sus mejores resultados en una sesión desde marzo, y Fráncfort desde mayo. Los precios del petróleo en Londres se dispararon más del 3%.

Moderna, cuyos resultados surgen de un ensayo clínico de fase 3 de más de 30.000 participantes —aún no evaluado por científicos independientes—, dijo que espera tener unas 20 millones de dosis listas antes de fin de año.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) celebró estas noticias «alentadoras», pero advirtió que faltan meses para una disponibilidad generalizada y expresó su preocupación por el incremento de los casos en muchos países.

«Una vacuna por sí sola no acabará con la pandemia», subrayó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. «Los países que están dejando que el virus se propague sin control están jugando con fuego», añadió.

Las infecciones se han disparado en el mundo, superando ya los 54 millones con más de 1,3 millones de muertes desde que el virus surgió en China a finales de 2019.

«Podría morir más gente»

En Estados Unidos, el país más afectado del mundo por la pandemia, el presidente electo, Joe Biden, advirtió que «podría morir más gente» si el presidente saliente, Donald Trump, se niega a cooperar con el equipo de transición en una respuesta nacional al COVID-19, incluida la distribución rápida de vacunas.

Biden, cuya victoria aún no fue reconocida por Trump, instó al Congreso a votar «rápidamente» un plan de «apoyo inmediato» a la economía para enfrentar los efectos de la crisis sanitaria.

Los contagios en la primer potencia mundial no ceden. Con un millón de casos nuevos en menos de una semana, el país registra más de 11 millones de infecciones, con más de 246.000 muertes.

Trump, acusado de complicar los esfuerzos de mitigación, buscó atribuirse los méritos de los logros científicos.

«Por favor, recuerden que estos grandes descubrimientos, que pondrán fin a la plaga de China, ¡se llevaron a cabo bajo mi supervisión!», tuiteó el mandatario, quien destacó en mayúsculas el impulso bursátil.

Las vacunas de Moderna y de Pfizer podrían ser autorizadas por la Administración de medicamentos de Estados Unidos (FDA) en la primera quincena de diciembre, dijo Moncef Slaoui, gerente científico de la Operación «Warp Speed» (máxima velocidad), creada por Trump para inmunizar a la población estadounidense.