La tasa de nuevas infecciones de covid-19 en Estados Unidos se mostraba estable el jueves -una señal de alarma que anteriormente ha predicho nuevos repuntes- pese a que uno de cada ocho estadounidenses está ya totalmente vacunado.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el último promedio semanal de nuevos casos fue de 54.201 hasta el 16 de marzo, un nivel que se ha mantenido más o menos constante durante los últimos días.

En tanto, 15 estados y territorios registraban aumentos de nuevos contagios, según un registro de la Universidad Johns Hopkins, con una zona preocupante en el noreste que incluye a Nueva Jersey, Connecticut, Rhode Island y Delaware.

Otro grave repunte se produjo en el estado de Michigan, en el medio oeste, donde la media de nuevos casos se ha duplicado en el último mes.

“¿Por qué el estancamiento? El sospechoso B.1.1.7 está empezando a tener un efecto real”, escribió en Twitter Ashish Jha, decano de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Brown.

B.1.1.7, mejor conocido como la variante del coronavirus del Reino Unido, es más transmisible y causa una enfermedad más grave.

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La semana pasada, la directora de los CDC, Rochelle Walensky, dijo que la variante iba camino de convertirse en la cepa dominante en Estados Unidos a finales de marzo o abril.

Al mismo tiempo, el país ha estado aumentando constantemente su tasa de inmunización, que se sitúa en más de 2,1 millones dosis administradas al día.

Unos 40 millones de personas, es decir, el 12% de la población estadounidense, están ya totalmente vacunadas, y se han administrado más de 113 millones de dosis en total.

Jha se mostró animado por las dosis administradas, pero preocupado porque algunos estados están relajando demasiado rápido las restricciones de salud pública.”¿Estoy seguro de que aumentarán los casos? No, pero me preocupa”, dijo.

“Terminemos de vacunar a la gente de alto riesgo y luego relajemos inteligentemente las medidas de salud pública”.