El pasado 2 de octubre dos jóvenes hermanas asistieron a la fiesta de cumpleaños del tío de una amiga llamada Jocelyn. Las hermanas Lozano, son peruanas con más de diez años de residencia en Argentina.

“Estábamos pasándola bien, escuchando cumbia, comiendo algo y la puerta de la casa de los tíos de mi amiga estaba abierta para que corriera aire. De repente vemos a un hombre a los gritos exigiendo de mala manera que bajemos la música: si no la bajan amanecen todos muertos”, contó Sara al medio El Clarín.

 

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La joven añadió que “yo estaba sentada conversando, no sé por qué miro hacia la puerta y vuelvo a ver a ese mismo tipo que desde la reja estira su brazo, veo un arma y empieza a disparar. Sentí entre ocho y diez balas”.

Lozano aseguró que intentó cubrirse en la pared. “Recuerdo que mi hermanita estaba bailando cerquita mío, me doy la vuelta y veo a Sandrita boca arriba, con sangre en el pecho”.

Por su parte, Sara intentó darle primos auxilios pues estudia enfermería y medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA), luego decidió llamar a las autoridades.

 

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“Por suerte la Policía vino rápido pero la ambulancia demoraba. Entonces decidí llevarme a Sandrita al hospital, contra lo que me decía la policía, que me insistía que esperara a que llegara la ambulancia”, añadió.

“Yo estaba atrás con Sandrita hablándole, moviéndole la cabeza para que no se durmiera, fueron minutos insoportables, interminables, que nunca en mi vida pensé que los viviría. No puedo creer que una persona reaccione de esa manera”, contó.

El estado de la joven es crítico pues la bala entró por la espalda, perforó el pulmón y lastimó la médula ósea. Lamentablemente no volverá a caminar y temen que padezca un paro cardiaco, confirmó su hermana.

Las autoridades aseguraron que el responsable tendría problemas mentales y se fugó en una moto.