A pie, algunos venezolanos buscar emigrar atraídos por la reactivación de la economía colombiana en medio de la pandemia del COVID-19.

«Nos dimos cuenta de que en Colombia ya levantaron la cuarentena y nos decidimos venir a trabajar», dice a la AFP Mikael Vizae, quien abandonó su hogar en Barinas con la promesa de «recoger y sembrar cebollas» junto a su hermano en una finca.

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Colombia entró desde el 1 de septiembre en una fase de reactivación de la mayoría de los sectores económicos.

En tanto, Venezuela, con 485 muertes y unos 60.000 casos según cifras oficiales, sigue en cuarentena desde marzo, flexibilizada parcialmente en junio exceptuando municipios fronterizos con Colombia y Brasil.

El panorama impulsó a Mikael a recorrer a pie unos 300 kilómetros de carretera por zonas rurales del occidente venezolano, con un pesado bolso roto y zuecos de plástico desgastados.

«Ya llevamos más de 14 horas caminando y es fuerte porque nadie nos colabora en nada para comer», explica este vendedor ambulante de 19 años.

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Migrantes como Mikael se encaminan a engrosar el éxodo venezolano, provocado por una dura crisis económica, que desde finales de 2015 supera los 5 millones, según la ONU.

Para frenar la expansión de virus, Colombia cerró su frontera de 2.200 kilómetros con Venezuela en marzo. Sin relación diplomática desde 2019, ambos coordinan la atención sanitaria de migrantes a través de la Organización Panamericana de la Salud.

Jorge Carrillo, electricista de 29 años, no se desanima después de 600 kilómetros andados desde el estado Carabobo (centro).

«Lo que nos dicen es que nos van a regresar para atrás (…), que no vamos a poder pasar para Colombia, pero nosotros tenemos fe», afirma.