Las calles de Estambul y Ankara aún no vuelven a la normalidad. Los millones que salieron a la calle para frenar el paso de los tanques a las sedes de gobierno, siguen alerta a la espera de otro intento de los militares yihadistas que intentaron tomarse el poder ayer.

Fethullah Gülen, quien está exiliado en Estados Unidos y dirige una comunidad islámica es el hombre al que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, hace responsable del intento de golpe de Estado en su país y pide su extradición. Turquía quiere procesarlo como el líder de los 104 militares islamistas que intentaron tomarse el palacio de gobierno en Ankara.

Bombas, explosiones, tomas en el parlamento y medios de comunicación en la capital Ankara y en Estambul se vivieron durante siete horas.

En medio de las revueltas de los militares, el presidente Erdogan pidió a los ciudadanos volcararse a las calles a defender la democracia. Miles de turcos formaron una resistencia civil y desarmaron militares y detuvieron los tanques de guerra que llevaron a la retirada de los golpistas, acompañados por policías locales y cívicos.

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Los civiles enfrentados solo con su voz y su cuerpo a los tanques, revivieron los recuerdos de la plaza de Tiananmen, en Pekín en 1989.

Los turcos siguen en las calles alerta frente a otras posibles movidas de los islamistas.

265 muertos y 3.000 detenidos incluidos 104 golpistas es el saldo que entregan las autoridades tras el fallido golpe de Estado.