Este viernes se celebra la advocación de la Virgen de Fátima, conocida por la vez que hizo ‘bailar’ al Sol y el fervor que le tienen los papas, pero ¿Cómo nació esta devoción?

El 13 de mayo de 1917 la Virgen de Fátima se presentó ante tres pastorcitos Lucía, Jacinta y Francisco, quienes se encontraban a cargo de sus ovejas en la zona de Cova da Iria en Portugal.

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Ese día, los menores se toparon con una fuerte lluvia la cual los obligó a buscar refugio; sin embargo, fueron sorprendidos con una luz blanca entre árboles y fue más su asombro cuando se dieron cuenta de la imagen que vieron.

Era la Virgen de Fátima, quien tenía un vestido blanco y llevaba un rosario en sus manos. La Virgen les pidió a los pastorcitos que regresaran cada día 13 durante seis meses. Los niños fascinados por la presencia, corrieron al pueblo a contar lo que había sucedido.

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De esta manera, los 13 de cada mes los pastorcitos no faltaban a su encuentro con la Virgen de Fátima; no obstante, en una de sus apariciones les anunció que Francisco y Jacinta morirían pronto.

En diciembre de 1918, ambos niños enfermaron por causa de la “gripe española”. Francisco falleció primero en abril de 1919 y, aunque Jacinta mostró mejoría, volvió a enfermar y murió el 20 de febrero de 1920.

La Virgen de Fátima hizo ‘bailar’ al Sol

La última aparición de la Virgen de Fátima fue el 13 de octubre de 1917. Según informes recopilados, aquel día, fue después de una llovizna que el Sol emitió una luz distinta a la habitual, incluso, algunos creyeron que se trataba de una especie de ‘fin del mundo’.

También hubo relatos de testigos que aquella tarde “la ropa húmeda por la lluvia se había secado de manera milagrosa”.

“Ante los asombrados ojos de la multitud, cuyo aspecto era casi bíblico, esperando y ansiosamente mirando al cielo, el Sol tembló, realizó inesperados e increíbles movimientos fuera de todas las leyes cósmicas. El Sol bailó, de acuerdo a una expresión típica de la gente”, comentó Juan de Machi, un relato que impactó a fieles religiosos.

El fervor de los papas

Casi diez años después de la primera aparición de la Virgen de Fátima, el papa Pío XI concedió una indulgencia especial a los peregrinos de Fátima, el 1 de octubre de 1930. 

Luego, en 1942, Pío XI consagró la humanidad al Inmaculado Corazón de María y fue Juan Pablo II quien visitó el lugar de las apariciones en tres ocasiones. En una de ellas, Juan Pablo le dejó una bala para demostrar que gracias a la Virgen de Fátima había sobrevivido a un atentado en la Plaza San Pedro.

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Entre las acciones más recientes están la de Benedicto XVI quien acudió al lugar de las apariciones, donde consagró a todos los sacerdotes al Inmaculado Corazón de María.

Asimismo, el papa Francisco consagró su pontificado a la Virgen de Fátima y, en mayo de 2017, visitó el Santuario para conmemorar los 100 años de la visita.

Cabe destacar que en cada aparición, la Virgen ha pedido de manera especial que, durante el rezo del rosario, luego de cada misterio se diga: “Oh Jesús, perdónanos por nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de tu Divina Misericordia”.