Pocas tiendas abiertas por las calles de Wuhan, cuna de la pandemia de coronavirus y que, a pesar de seguir acaparando las estadísticas más crudas de la enfermedad en China, intenta recobrar la normalidad.

La urbe ofrece un aura aún fantasmagórico y las fatigadas miradas de los pocos wuhaneses que se atreven a salir a la calle certifican la dureza de la cuarentena impuesta hace ya más de dos meses y que se levantará de forma definitiva el próximo 8 de abril, a partir de cuando se podrá empezar a salir de ella.

En este momento, los residentes pueden ya salir de sus casas si justifican un buen estado de salud, pero todavía no tienen potestad para abandonar libremente la ciudad.

En Wuhan se han producido al menos 2.543 de las 3.300 muertes por COVID-19 certificadas oficialmente en China.

Otros datos son más alentadores, como los 45.418 pacientes que habrían superado la enfermedad en Wuhan, del total de 75.448 pacientes curados en todo el país.

Cifras como ésta y como la práctica ausencia de nuevos contagios locales en los últimos días han contribuido a que las autoridades hayan apostado por tratar de volver a la normalidad.

Esta normalidad llegará por fases y de forma gradual, y mientras que no dicten que no hay riesgo no reabrirán las escuelas, colegios y guarderías de la ciudad.