Según la encuesta de Brigard y Urrutia a empresarios colombianos sobre corrupción, el 77 por ciento de ellos cree que las leyes anticorrupción son ineficaces, el 48 por ciento cree que es un obstáculo para sus negocios y el 52 por ciento asegura haber perdido negocios por cuenta de ella. Esto indica que si ya no hay guerrilla, el gobierno puede empezar su guerra contra las mafias de contratistas.