Cuenta la leyenda que el dios Bochica clavó una vara de oro y rompió la roca del Tequendama y de allí nació el río Bogotá, una corriente que hoy en un 97 % está contaminada, de sus 347 kilómetros de cauce que va desde el páramo de Guacheneque hasta su encuentro con el río Magdalena en Girardot, tan solo 11 kilómetros tienen aguas cristalinas.

Con una inversión de seis billones de pesos se busca salvarlo, con el anuncio hecho por la CAR no tiene reversa su recuperación. La primera línea de la planta de tratamiento de aguas residuales El Salitre, será la que tratará el 30 % de las aguas residuales de la capital del país. Una obra definitiva dentro del proceso de descontaminación del río Bogotá.

El director de la CAR, Fernando Sanabria anuncia que para el 2030 el río Bogotá tendrá vida y estaría descontaminado.

La planta Canoas que debe tratar el 70 % de las aguas residuales, aportado por más de cinco millones de personas del sur de Bogotá y el 100 % de las de Soacha, solo entrará en funcionamiento en 2028.

La CAR anunció además que en diciembre de este año se pondrán en servicio los muelles del río Bogotá, que permitirán las navegaciones por el  afluente. Uno de ellos estará ubicado en el sector de la Calle 80, a la altura del Puente de Guadua, y el otro en el sector de Puente La Virgen en el municipio de Cota.