La mitad de los recursos para la atención de la pandemia del COVID-19 en las cárceles no fue destinada para la adquisición de elementos de bioseguridad. La Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios -Uspec- usó estos recursos para la protección balística y la adquisición de municiones para dragoneantes del Inpec.

En 2020 el Ministerio de Hacienda destinó 23.900 millones de pesos a la USPEC con recursos del Fondo de Mitigación de Emergencias -FOME-, creado exclusivamente para la atención de la pandemia. Según documentos del Ministerio, la USPEC ha usado estos recursos para dotar de elementos de bioseguridad a las cárceles.

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Pero NotiCentro 1 CM& conoció que 12.903 millones, el 54 % del dinero del FOME destinado a la USPEC, se gastó en la compra de balas, chalecos antibalas y cascos para los dragoneantes del INPEC.

La USPEC justificó el gasto por los amotinamientos que ocurrieron en la Cárcel Modelo de Bogotá, el 21 de marzo de 2020, en los que murieron 24 reclusos.

“Dos guardas resultaron heridos toda vez que no contaban con elementos disuasivos ni elementos de seguridad balística (…) se hacía perentorio la adquisición de dichos elementos para disuadir futuros amotinamientos de los internos ante las deficiencias estructurales del sistema de salud penitenciaria”, se advierte en un documento conocido por este medio.

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12.056 millones se invirtieron en 5.800 chalecos y cascos blindados y 847 millones en 450 mil balas, según indican los contratos suscritos con Indumil y con la compañía Miguel Caballero.