El abogado de la oficina del defensor de Jorge Pretelt que participó en una tutela que él seleccionó, habría perdido su tarjeta profesional por tres años, sino fuera porque una magistrada devolvió al principio el proceso por faltas éticas contra él. El proceso tenía que ver con las denuncias hechas por un cliente que asegura que él, el abogado José de la Hoz, se quedó con parte de dinero que debía recuperar.

En 2009 la gerente del Fondo de Desarrollo de Educación Superior, adscrito al ministerio de Educación, contrató al abogado José Javier de la Hoz para que iniciara un proceso jurídico de cobro contra una corporación universitaria que le debía dinero de un préstamo.

El abogado De la Hoz quien trabaja en el bufete de Abelardo de la Espriella alegó en un juzgado de Montería de donde ambos son oriundos, que le entregaran un inmueble por valor de 170 millones de pesos a favor de su cliente, el Fondo, que le había prestado una suma al centro universitario. Cuando lo logró, de la Hoz se comprometió a buscar un comprador para ese bien. Tiempo después, el cliente de De la Hoz preguntó por la venta del inmueble, y él le respondió que el comprador se había enfermado. La entidad prestamista averiguó y para su sorpresa encontró que su apoderado ya había vendido el inmueble por 120 millones de pesos, los cuales no le entregó completos. Todavía le debe $30 millones más intereses. De esto, ya hace cinco años.

Pero los problemas del Fondo con el abogado no pararon ahí. Este también debía cobrar 15 millones de pesos a la misma corporación debido a que el valor del inmueble no cubría toda la deuda. De la Hoz recibió del demandado, según fallo de su juez disciplinario, los15 millones en dos cuotas, la primera de seis y la segunda de nueve millones. De nuevo, no entregó todo.

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Es decir el abogado le dejó de dar a su cliente nueve millones. Pasaron meses antes de que el Fondo se enterara, en el propio juzgado, de que de la Hoz había firmado un documento junto al deudor en que reconocía la cancelación total de la deuda. En total, terminó debiéndole a su cliente, la entidad oficial Fondo de Educación, 39 millones de pesos más los intereses. Los hechos están narrados en la decisión del Consejo de la Judicatura de Córdoba que sancionó a de la Hoz el 21 de mayo de 2015.

El abogado pidió revisión de su caso en el Consejo Superior de la Judicatura y allí llegó al despacho de Julia Emma Garzón, cuyo nombre ha sido mencionado en el carrusel de las pensiones y en el escándalo que terminó con la salida de su colega Henry Villarraga. Ella pidió anular el proceso contra de la Hoz por un asunto de forma y volver a empezar todo y la sala disciplinaria lo aceptó.

José Javier de la Hoz es el mismo que participó en los trámites que terminaron en una tutela seleccionada en la CC por Jorge Pretelt, a su vez, cliente de Abelardo de la Espriella, con cuyo bufete trabaja de la Hoz. Pretelt ha excusado esa selección que favorecería un negocio de la oficina de su apoderado afirmando que desconocía el vínculo entre los dos abogados. De la Hoz fue contactado por este noticiero y aunque inicialmente accedió a explicar cada uno de los puntos de este informe, no volvió a contestar.