«Aquí mueren más personas por robo de celulares que por ser defensoras de Derechos Humanos», fue la frase de la ministra del Interior, Alicia Arango, para intentar explicar que los asesinatos de líderes sociales solo representaron en 2019 el 1% del total de homicidios que tuvo el país en el mismo año: 12.577.

Sin embargo, su afirmación no cayó nada bien porque la pronunció en un escenario repleto de líderes sociales y defensores de Derechos Humanos, congregados en Puerto Asís, Putumayo, por invitación del procurador general Fernando Carrillo, en una Mesa por la Vida.

En el mismo evento tomó la palabra la cantante y activista social Adriana Lucía, quien también es embajadora de Buenos Oficios de la Unicef, para responderle, de manera sentida, a la ministra del Interior:

«A nuestros dirigentes lo que les falta es sangre en las venas y tener un corazón de carne, y que les duela más su gente. No es justo… que todos vengan aquí, y en una población que tiene el 40% de víctimas, se les ocurra decir que los líderes sociales son iguales a los que mueren por celulares. Me parece muy triste y muy deshumanizado. Muy desalmado».

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La afirmación de Alicia Arango, quien apenas cumple su segunda semana como ministra del Interior, no es la primera de funcionarios del Gobierno de Iván Duque que levanta polvareda. Justo su antecesora, Nancy Patricia Gutiérrez se despidió del Ministerio arropada en una gran controversia cuando afirmó en un foro que el proceso de paz con las Farc «es semi-fallido».