Más de dos mil familias se encuentran afectadas por el mal estado en que se encuentran los cuerpos de agua en el Atlántico, como la laguna del Guajaro y el lago de Mesolandia en Malambo, debido a la poca profundidad, el vertimiento de sustancias contaminantes y las fuertes brisas que azotan por estos días esta parte del país.

Según Neil Gallardo, director regional de la Aunap del Atlántico, “los pescadores continentales o de agua dulce están sacando un kilo en algunas ocasiones cuando relazan sus faenas, esto tiene un gran impacto negativo en la economía de estos hogares”.

Los pescadores artesanales que realizan sus faenas diarias cerca a la desembocadura del rio Magdalena tampoco han salido a pescar acogiéndose a lo establecido por la Dimar de prohibir la pesca en esta zona por las fuertes brisas, al tiempo que cuestionan los trabajos de dragados en el río.

Por su parte, el presidente de Asopescar, Alberto Villareal aseguró que “otro problema que nos afecta bastante a los pescadores de Barranquilla son los trabajos realizados por la draga, pues los sedimentos son arrojados a pocos metros en el mar en la zona donde algunos pescadores derivan el sustento para su familia”.

Según las autoridades pesqueras se deben adelantar trabajos para evitar el impacto ambiental de los dragados, no solo en el rio Magdalena sino en la laguna del Guajaro por la muerte de los peces.

Fabián Lesmes – CM&