La fuerza de la avenida torrencial en el río Apartadó dejó destrucción a su paso. 800 viviendas se inundaron y dejaron alrededor de ocho mil personas damnificadas. Perdieron todos sus enseres y las vías del municipio quedaron llenas de lodo. Gracias a la oportuna reacción de los organismos de socorro no hubo víctimas fatales.

“Llegó a más de metro y medio, casi dos metros, las personas tenían que subirse a los techos de sus casas para no ser arrastradas. La devastación es total”, indicó el coronel Fredy Ospina Gómez, comandante del Batallón de Ingenieros.

Se adelanta un censo para entregar las ayudas a quienes lo perdieron todo. Por lo pronto estarán en el coliseo del municipio.

“Mil kits de aseo, mil de cocina, mil kits de comida. Y en segundo lugar un traspaso directo de 100 millones de pesos al Fondo de Atención de Riesgo del municipio para atender las obras necesarias”, manifestó Eduardo José González Ángulo, director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo.

Con maquinaria pesada se adelanta la limpieza de la vía, con carrotanques se atiende el suministro de agua. Entre tanto se mantiene la alerta roja por la posibilidad de que haya otra creciente súbita.

Yolanda Bedoya