“La lección que nos deja esta situación es que no hay nada como su país. Es mejor pasar una crisis en nuestro país”. En las palabras de Maryori Carreño, se resume el drama de miles de venezolanos que llegaron a Colombia por una oportunidad, pero que hoy por la pandemia prefieren regresar a su país.

Richard, quien hace tres años estaba trabajando, pero con la llegada del COVID-19, perdió el empleo, por eso con su pequeña bebé y su esposa, prefiere volver a su patria, así sea en medio de la crisis.

“Bogotá es una ciudad difícil, donde sin trabajo no se puede vivir, pagar arriendo y mantener a la familia. Prefiero irme a mi país, allá tengo a mi familia y tengo casa propia”, dice Richard.

Es también la situación de Emili, una contadora pública que llegó a rebuscarse la vida hace ocho meses.

“Ha sido duro, para todos los venezolanos que estamos aquí, ha sido muy duro”, relata.

Todos forman parte de los más de 500 venezolanos que viven en un improvisado campamento en plena Autopista Norte y que esperan por un turno para volver a Venezuela.

Hoy la Secretaría de Salud inició la toma de 500 pruebas para COVID-19. Los líderes del campamento pidieron la presencia de la Cruz Roja Internacional para que sean validadas las pruebas.

No huyeron de Venezuela, por eso siempre han tenido presente lo que dice el poeta Bertolt Brecht, sobre el exilio: “No hagas planes para más de cuatro días, mañana mismo estarás de regreso”.