Con motivo de las amenazas que recibió luego de delatar una red de prostitución en la Policía y de sobrevivir a un secuestro, el capitán Anyelo Palacio recibió un esquema de protección, que ahora, expulsado de la Policía no puede sostener.

La escolta del capitán, a diferencia de las demás en el país está restringida al horario laboral y sus gastos a los desplazamientos alrededor de su vivienda, porque cada que se mueve lejos le toca pagar el pasaje de sus escoltas y está desempleado.