El crimen de dos personas, esta vez en zona rural de Caucasia, justo durante la visita del presidente Iván Duque, advierte sobre la difícil situación de orden público en el Bajo Cauca antioqueño.

29 personas han sido asesinadas en lo que va del 2020, dos de ellos líderes sociales y una menor de edad; según defensores de derechos humanos son campesinos ajenos al conflicto.

«Estas estructuras son presión en el campesinado y frente a los líderes, extorsión para que sigan cultivando; es un ataque directo», dijo Wingston Gallego, investigador de la Corporación Jurídica Libertad.

Las masacres, desplazamientos quema de vehículos y demás actos terroristas obedecen a una confrontación armada entre varias estructuras criminales que se disputan el territorio.

«Es un territorio rico en minería, produce alrededor del 60 % del oro que se saca de Antioquia y el 40 % de la plata, es un territorio que tiene cultivos de uso ilícito, grandes extensiones de tierra y en medio de estas, la coca», indicó el investigador.

El Bajo Cauca está conformado por seis municipios, pero la mayor tensión se presenta en cuatro: Tarazá, Cáceres, Caucasia y El Bagre.