Este, además de ser uno de los sitios que más emoción causa a los amantes de las mascotas, es el centro de la vida de la Escuela de Guías Caninos.

“Somos la única entidad autorizada para generar la reproducción y la crianza”, indicó el teniente Guillermo Cárdenas Riaño, médico veterinario de la Policía de Carabineros.

Es aquí donde, de manera coordinada, se planea el número de nacimientos de acuerdo a las necesidades proyectadas de la Policía.

“Actualmente estamos en 100 nacimientos al año, de los cuales el 80 % tienen que ser viables para el adiestramiento”, agregó el teniente Cárdenas.

Para garantizar esa viabilidad se cruzan perros de la más alta pureza que hayan demostrado una alta efectividad en su área de trabajo, como el caso de Dina, una pastora alemán de dos año que tiene 59 días de embarazo, su pareja es Fénix de que, otro experto antiexplosivos de cuatro años.

Así buscan garantizar, que sus crías lleven en el ADN características que les permita un aprendizaje más rápido durante las jornadas de adiestramiento.

Las caninas, son sometidas a estrictas y cuidadosas dietas para asegurar unas crías fuertes y saludables.

Una vez se han destetado, los cachorros son dejados en manos de guías expertos que les orientan y les desarrollan el olfato con toallas impregnadas de olores característicos, les afianzan la mordida y la firmeza en el agarre.

También los enseñan a seguir y no perder de vista sus juguetes, y los exponen a distintos ambientes para vencer miedos y acostumbrarse a distintos escenarios para trabajar en equipo.

Por sus habilidades  y características, cada uno de los 1823 caninos que tiene la Policía en todo el país es un bien de  muy alto valor para el Estado. Por eso, además de su tarjeta de registro y su nombre, cada uno lleva un microchip electrónico bajo la piel para identificarlo plenamente.

En la enfermería se abre paso la vida, mientras se grababa esta nota, Dina, la pastor alemán antiexplosivos dio a luz a cinco machos y dos hembras.