La calma en el corregimiento de Santa Cruz, en Luruaco, departamento del Atlántico, se vio truncada con el desmembramiento de Abel Antonio Ávila Cabrera, de 71 años de edad, quien según las autoridades, no se dejó hurtar un cultivo de yuca. 

Por este crimen, algunos habitantes del corregimiento acabaron con la vida del presunto asesino y hasta le quemaron su casa. Un menor de 17 años y otro de tres, también perdieron la vida en hechos que son materia de investigación.

Así las cosas, las autoridades adelantaron un consejo de seguridad y decretaron un toque de queda en el lugar hasta el miércoles de Ceniza, así como la prohibición de venta de licor.

El coronel Henry Jiménez, comandante de la Policía del Atlántico, indicó que cuando se presentaron los hechos, “sale el personal del CTI y es prácticamente atacado con piedras, palos y machetes, porque en ese carro iban dos personas sindicadas del homicidio del agricultor”.

El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, anunció una serie de medidas de orden público.

“Protección total por parte de la Policía, del Ejército y del ESMAD. Ellos están pendientes de la situación de orden público en esa población de Luruaco”, dijo el gobernador.