Controversia ha despertado el anuncio del Gobierno de realizar nuevamente aspersiones aéreas con glifosato para controlar el aumento de cultivos ilícitos, solo que esta vez se haría con drones.

En su cuenta de Twitter, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, aseguró que la decisión del Gobierno no significa que vuelven las aspersiones aéreas con glifosato porque los riesgos ambientales y de salud serían inaceptables, por lo que destaca el uso de drones para fumigar directamente la planta.

Los drones son una innovación (por ahora) marginal. La baja deriva, probada en varios ensayos, y la menor concentración aseguran que ni la salud de la población ni el medio ambiente se verán afectados

aseguró Gaviria.

Aunque el experto agrónomo, Jairo Cuervo, señaló que efectivamente los efectos sobre las personas serán mucho menores con la utilización de drones, el medio ambiente sí se podría ver afectado.

Sin duda va a ser efectivo el control de las plantas pero puede haber mayor riesgo de contaminación de suelos y de recursos hídricos. La fauna también se puede ver afectada por el consumo de agua

indicó  Cuervo.

El toxicólogo Miguel Tolosa cree que la ventaja de la fumigación con drones es que las personas estarán menos expuestas, aunque no existen estudios que demuestren daños serios a la salud.

«No podemos decir que el glifosato sea cancerígeno o abortivo porque no existen evidencias, lo que sí se sabe es que contiene partículas que son catalogadas como causantes de cáncer», sostuvo Tolosa.

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Desde ya el ministro Gaviria anunció que tanto esa cartera como el Ministerio de Medio Ambiente, vigilarán la protección de la población y su entorno.