Un grupo ilegal activó este viernes una carga explosiva al paso de la caravana de vehículos en la que minutos antes se movilizaba el comandante de la Segunda División del Ejército, general Mauricio Moreno, implicado en junio en un escándalo en la institución, informaron fuentes oficiales.

«Un grupo armado activó una carga explosiva. Las tropas estaban muy bien ubicadas, no hay ningún civil herido ni reporte de daños ni afectación a nuestras unidades», dijo Moreno.

El hecho ocurrió en la vía que comunica al municipio de Ocaña con el corregimiento de Aguas Claras, que hacen parte del departamento de Norte de Santander.

Moreno precisó que él se había desplazado minutos antes del atentado en los vehículos que hacían parte de la caravana hasta el aeropuerto de Aguas Claras, en donde abordó un avión con rumbo al municipio de Tibú, ubicado en la convulsa zona del Catatumbo, fronteriza con Venezuela.

Una vez el oficial se bajó la caravana emprendió el regreso a Ocaña y fue entonces cuando se produjo el atentado.

Tras el hecho el Ejército inició la investigación para identificar a los responsables.

«Seguramente esta acción tiene que ver con la baja que se hizo a Los Pelusos», comentó Moreno con respecto a la posibilidad de que se trate de una retaliación de ese reducto del EPL, considerado por el Gobierno como una banda de narcotraficantes, por la muerte de su comandante, Luis Antonio Quiceno Sanjuan, alias «Pácora», en un combate con las autoridades.

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El pasado 26 de septiembre «Pacora» fue ultimado en una zona rural de Norte de Santander.

El general Moreno se vio implicado en junio pasado en un escándalo por la supuesta «cacería de brujas» que tuvo lugar en el Ejército para hallar a los militares que denunciaron el posible retorno de las ejecuciones extrajudiciales, conocidas como «falsos positivos», y actos de corrupción.

Con la que la revista llamó «operación silencio» al parecer se buscó descubrir quiénes fueron los oficiales que sirvieron de fuente al periodista estadounidense Nicholas Casey para escribir el artículo publicado por el diario The New York Times el pasado 18 de mayo sobre el posible regreso de los «falsos positivos».

Uno de los militares consultados por Semana dijo hacer parte de los 14 oficiales que trabajan en diferentes partes del país y que fueron llamados con carácter de «urgencia» el pasado 22 de mayo para que acudieran a la sede de la Segunda División del Ejército en la ciudad de Bucaramanga (noreste).

Para acallar los rumores, Moreno, como responsable de esa unidad militar, emitió un comunicado en ese momento en el que afirmó que «las versiones publicadas en diferentes medios y redes sociales sobre supuestas indagaciones para identificar fuentes relacionadas con una publicación o sobre supuestos usos de polígrafos, no son ciertas y tampoco tienen fundamento de ninguna especie».