Voceros de las autoridades indígenas calificaron como genocidio la situación que están viviendo los pueblos ancestrales, con desplazamiento, confinamiento y asesinato de sus comunidades.

Indignación es la palabra que recorre los territorios indígenas. En palabras de sus autoridades mayores, están viviendo una crisis humanitaria y un genocidio por el incumplimiento de los acuerdos.

Gerardo Jumi, secretario de la Mesa de Pueblos Indígenas, aseguró que el Estado ha incumplido en más de 80 % los acuerdos del Plan de Desarrollo, “condenándonos a un genocidio, no solo por las balas criminales, sino por el abandono de la institucionalidad”.

70 mil guardias indígenas en el país están en alerta y dispuestos a responder y movilizarse.

Luis Acosta, el jefe de la guardia indígena es claro al afirmar que “están contra todos los actores armados que violen la autonomía de sus territorios”.

“Se desmovilizaron las Farc, pero el Ejército no se ha desmovilizado en su mente, acusan a todo el mundo de ser guerrilleros, siguen en la guerra”, afirma.

También rechazaron los señalamientos en su contra y aclararon que no se trató de un secuestro la retención de nueve militares en el Chocó.

Las autoridades indígenas dicen que sus territorios no son santuarios del crimen, exigen una reunión urgente con el Gobierno y pidieron la reanudación de los diálogos de paz con el Eln y todos los grupos armados.

Propusieron la firma de un protocolo humanitario regional para proteger a la población civil, vinculando al Eln y al Gobierno.