Después de que un derrame de crudo causara un desastre ambiental en las quebradas La Lizama y Caño Muerto de Santander, tanto las autoridades, como las comunidades e instituciones adelantan una titánica tarea para contener los efectos de la catástrofe.

Veterinarios, pescadores y funcionarios, entre ellos de Ecopetrol desde donde se originó la fuga de 550 barriles de petróleo en el pozo La Lizama 158 emanaron, trabajan sin descanso para detener el daño a la naturaleza.

El pozo La Lizama 158 está ubicado en el corregimiento de La Fortuna, en el municipio de Barrancabermeja, una zona en la que además de petróleo hay una frondosa y variada vegetación, así como fincas donde se cultiva principalmente la palma de aceite.

En el río Sogamoso, a la altura de la desembocadura de la quebrada Caño Muerto, se ve a la gente trabajar para hacer frente a la tragedia. Los pescadores unieron esfuerzos con los funcionarios de Ecopetrol para descontaminar las fuentes hídricas.

Por su parte, el ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, quien lidera el Puesto de Mando Unificado que ejecuta el plan de contingencia, detalló que hasta el 30 de marzo se perdieron 2.442 animales y se salvaron 1.430.

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