Miguel Ángel Perdomo fue a una discoteca en el barrio Restrepo con una acompañante y otra pareja. Después de permanecer en el sitio varias horas, salió con su acompañante. La mujer presuntamente detuvo un taxi en que lo habría embarcado mientras ella, aparentemente, permaneció en el lugar. Al parecer el taxista era amigo de la mujer pero aún está por establecer. Después Miguel desapareció.

Horas más tarde, el domingo hacia las 7 de la noche, la Policía recibió una llamada de una persona que vio por casualidad, a un hombre que llegó en moto a esta esquina del barrio La Chucua (ver video), y quien después de bajarse, arrojó cuatro bolsas negras que llevaba en una canastilla de las que usan los mensajeros de expendios de carne.

El whatsapp del celular de Miguel Ángel Perdomo fue visto por última vez pasadas las nueve de la mañana del domingo 16 de octubre, el día en que lo asesinaron. Sobre las seis de la mañana de ese domingo le entraron varias llamadas, una de éstas fue contestada por alguien desconocido pero la voz de quien parece ser Miguel Ángel, se escuchó al fondo.

Dos días después y a cuatro kilómetros de distancia, en el barrio La Ponderosa, sobre el andén, se encontraron otras partes del cadáver también en una bolsa negra. Ahí mismo había un tapabocas, un guante y una camiseta que no le pertenecía a la víctima, pero se hallaron otros elementos de la vestimenta que él llevaba ese día.

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El desmembramiento que sufrió Miguel Ángel inquieta a los investigadores por la frialdad con que separaron sus miembros y por la experiencia demostrada por los victimarios para impedir la realización de un estudio forense que precisara la forma en que murió. Por esto se cree que quienes participaron en este atroz crimen son parte o contrataron a una bacrim.

La cuenta de Miguel no fue saqueada y su celular está desconectado y sin la batería, lo que tampoco permite la ubicación del aparato. Pese a la dificultad de este extraño caso, las autoridades están avanzando con rapidez en la investigación.