La guerrilla del ELN comenzó ayer un cese el fuego unilateral que ha sido recibido con escepticismo por el Gobierno nacional, que le exige dejar todas sus actividades criminales, especialmente el secuestro, para poder retomar los diálogos de paz.

El ELN, que no ha hecho ninguna referencia oficial al inicio del cese el fuego, había anunciado el cese de hostilidades hasta el 3 de enero de 2019 «para aportar a un clima de tranquilidad en la Navidad y el Año Nuevo».

Con esta tregua, el ELN busca tener un gesto con el cual aspiran a que se retomen las negociaciones de paz en Cuba, suspendidas desde que el presidente Iván Duque asumió su cargo el pasado 7 de agosto.

El cese el fuego que comenzó a las 00.00 de este domingo, ha pasado desapercibida y ha quedado en buena medida a la sombra de la muerte el pasado viernes de Walter Patricio Arizala, alias «Guacho», líder de un grupo de disidentes de las Farc, abatido en una operación militar.