En Villavicencio, Bogotá y Cúcuta se desarticuló una estructura delincuencial que comercializaba mensualmente 15.000 unidades de medicamentos fraudulentos y de contrabando.

La organización había conformado una red de distribución de medicamentos que eran comercializados en algunas farmacias de estas ciudades capitales.

El modus operandi utilizado por esta organización delincuencial, consistía en hurtar del sistema POS de Salud, medicamentos de uso institucional y venderlos en el mercado negro por debajo del precio establecido y adquirido por el Estado colombiano.

Asimismo, introducían al país medicamentos de contrabando de los países de: Venezuela y Ecuador para ser vendidos en droguerías y farmacias de estas ciudades, medicamentos que posiblemente eran adulterados en composiciones.

Entre las tantas irregularidades encontradas por los investigadores se logró establecer que muchos de los medicamentos tenían su fecha de vencimiento ya caducada y con múltiples irregularidades en sus contenedores de almacenamiento.

Esta estructura delincuencial habría afectado al Estado desde el año 2017 producto de la venta ilegal de estos medicamentos en unos 18.000 millones de pesos.

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Los capturados tendrán que responder por los delitos de corrupción de alimentos, productos médicos o material profiláctico, enajenación ilegal de medicamentos, contrabando, favorecimiento al contrabando y concierto para delinquir.