El cadáver de una mujer sospechosa de COVID-19 estuvo desaparecido en Barranquilla. Cuando apareció el cuerpo, la familia no pudo constatar que se trataba de la mujer porque las exhumaciones no están permitidas.

La mujer falleció el pasado domingo e insistieron en ver el cadáver. En este proceso, personal de la funeraria les informó que el cuerpo que estaba con el nombre de la mujer era el de un hombre con pantaloneta roja.

En efecto, la Clínica les dijo que por error, el cadáver de la adulta mayor había sido entregado a la familia de otra mujer fallecida.

Esa otra mujer ya había sido sepultada y cuando los familiares requirieron a la Secretaria de Salud un permiso para verificar si se trataba del cuerpo de la señora, se les informó que las exhumaciones están prohibidas.

Tras este episodio y por el alto número de quejas en la entrega de cadáveres, la Procuraduría General solicitó a las alcaldías de Barranquilla y Soledad una constancia del manejo, traslado y disposición final de cuerpos de fallecidos por la COVID-19.

El ente de control solicitó la creación de una plataforma informativa con datos veraces, en la que se informe sobre los muertos que sean sospechosos o portadores del virus.

También pidió una coordinación efectiva y articulación interinstitucional con las ESE, IPS, autoridades judiciales, ciencias forenses, servicios funerarios, cementerios y todos aquellos que se involucren en la cadena de manipulación de cadáveres.