En un trabajo conjunto entre el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) y peritos de los laboratorios farmacéuticos, los investigadores de la Fiscalía incautaron más de tonelada y media de medicamentos falsos y deteriorados que pretendían salir al mercado.

La mercancía que superaría los $1’000.000.000 (mil millones de pesos), quedó en cadena custodia y será sometida a un proceso de inspección para establecer su composición y nivel de peligrosidad en el organismos; posteriormente, será destruida.

Entre los medicamentos encontrados están: antibióticos, analgésicos, anticonceptivos, diuréticos, antihipertensivos, tratamientos oncológicos, leche para recién nacidos, sueros, dispositivos y medicinas para múltiples enfermedades como neumonía, bronquitis, infecciones oftalmológicas, afecciones en la piel, problemas hormonales, entre otros.

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Adicionalmente, en las diligencias fueron incautados más de $200’000.000 en efectivo que corresponderían a las ganancias ilegales.

Desde analgésicos hasta los tratamientos más complejos y costosos para pacientes con enfermedades de alto riesgo, eran falsificados o ingresados de contrabando por una red criminal que se habría instalado en los departamentos de Antioquia y Nariño.

Los integrantes de esta organización vendían los medicamentos a droguerías o distribuidores que se encargaban de ponerlas en dispensarios y centros de salud. Los productos eran obtenidos a través de varias modalidades ilegales.

Diversos medicamentos vencidos, descompuestos y descontinuados en Venezuela y Ecuador, cruzaban la frontera y eran recibidos por un grupo encargado de embalarlos y camuflarlos en encomiendas que eran transportadas en buses de servicio público hasta Medellín.

Otras personas que harían parte de la organización modificaban los empaques, borraban con betún las fechas de expiración, el número de lote de fabricación, los nombres y características del medicamento, para remarcarlos con nueva información que les permitía venderlos como nuevos y auténticos.

Las cajas de los fármacos eran falsificadas y se les daban la apariencia del producto que necesitaban vender. De esta forma, los pacientes recibían una medicina cuyo contenido no correspondía ni generaba el efecto esperado.

Al mismo tiempo la estructura criminal habría cooptado empleados de algunas EPS que les facilitaban medicamentos de uso exclusivo de esas entidades de salud, que no podían quedar ni ser administrados por particulares.

Esta actuación ilegal representaría una defraudación a los recursos que el Estado provee para la atención de los afiliados, en el entendido que las medicinas eran comercializadas por una organización ilegal.

Según la investigación, la venta de los medicamentos se coordinaba telefónicamente y las entregas se realizaban a domicilio. Los precios eran los mismos del producto original para no generar sospecha entre los compradores.

En 29 diligencias de registro y allanamiento a igual número de inmuebles en Medellín (Antioquia) e Ipiales (Nariño), la Fiscalía General de la Nación, con el apoyo del Ejército Nacional, logró la captura de 18 personas que harían parte de la organización dedicada a la falsificación y contrabando de medicamentos.

Los delitos que se le imputarán a los detenidos son: concierto para delinquir, corrupción de medicamentos, ilícita explotación comercial, usurpación de derechos de propiedad intelectual.

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