El diálogo entre un grupo de campesinos cultivadores de coca de la región del Guayabero, en el Meta, y la fuerza pública, logró lo que parecía imposible: parar la erradicación forzada de cultivos de hoja de coca. Este es el relato que hace uno de los campesinos del momento que vivieron con los militares y policías encargados de adelantar la erradicación forzada de cultivos de uso ilícito.

En la región del Guayabero en el Meta. La guardia campesina y los propios cultivadores tras concertar con los soldados y policías encargados de arrancar las matas de hoja de coca, lograron que estos salieran de la zona y fueran escoltados por los cultivadores. Una imagen que dice mucho de lo que puede venir en los próximos días tras los anuncios del gobierno del presidente Petro  de eliminar la aspersión aérea o terrestre con glifosato y la erradicación forzada.