A 1.500 pies de altura, colgados a una cuerda, diariamente cientos de habitantes de la vía Curos, Málaga arriesgan la vida para llegar a sus destinos, todo por culpa de los constantes derrumbes que mantienen cerrada su única carretera.

200 metros de guaya y una improvisada caja metálica, o en el peor de los casos una buena cuerda, son el único medio de transporte con el que cuentan los pobladores que, literalmente, deben volar por un abismo para salirle al paso a una carretera que vive cerrada por derrumbes, aunque insólitamente aparezca seis veces pavimentada.

 

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En total son más de 20 municipios afectados por este deterioro de los 112 kilómetros de carretera.

Hoy el presidente Iván Duque visitará la zona para anunciar millonarios recursos para arreglar la vía.

Y mientras los recursos llegan y las obras continúan por cinco mil pesos, estos habitantes seguirán arriesgando su vida en un vuelo de 10 minutos.