En el Resguardo de Huellas, municipio de Caloto (Cauca), se llevó a cabo la Asamblea de Autoridades Indígenas que condenó con cárcel y fuetazos a los asesinos de un comunero el pasado fin de semana. También se lanzó la propuesta de un diálogo de paz con los jefes guerrilleros del norte del Cauca para poner freno a masacres y asesinatos selectivos.

A 25 años de cárcel (más de 10 en un centro de armonozación y nueve fuetazos) fueron condenados los disidentes de las Farc capturados, que confesaron haber disparado contra el indígena Jesús Antonio Rivera, el fin de semana en zona rural de Caloto. Los otros cinco integrantes de la escuadra, que no accionaron sus armas, fueron condenados a trabajos comunitarios y 41 latigazos.

‘’En el marco del Articulo 246 y 330, bajo esos dos artículos hemos hecho un procesos de juzgamiento y de armonización’’, indicó el coordinador del Plan de Vida Resguardo Huellas, Alejandro Casa Machín.

Ante la situación de violencia, desde la asamblea indígena se propuso un diálogo con los comandantes guerrilleros de la región para frenar las masacres y los crímenes selectivos contra líderes y comuneros.

‘’Entreguemos en custodian las armas a la Iglesia Católica con el fin de que, desde aquí convoquemos a los actores armados que están traslapando nuestros territorios a un diálogo abierto y sincero’’, aseguró el dinamizador del CRIC, Giovany Yule.

Por su parte, el arzobispo de Cali indicó que realizará todas las consultas para abrir un canal de diálogo que permita poner freno a la violencia que golpea a la región.

‘’Armas se conviertan en arras de un compromiso, aquí no podemos seguir sin compromisos, aquí todos necesitamos hacer pactos’’, manifestó el arzobispo de Cali, Darío Monsalve Mejía.

En próximos días, los fusiles incautados, las pistolas y la munición serían llevadas en caravana a Cali para empezar a buscar el camino que conduzca a un diálogo que ponga fin a la violencia en el Cauca, pero todo depende del visto bueno del Gobierno nacional.