Con la transcripción de 11 mensajes que atribuye a los máximos comandantes de las Farc y al secretariado de esa organización que en 1995 estaba alzada en armas, el hoy senador, Carlos Antonio Lozada insistió en que las Farc sí asesinaron a Álvaro Gómez.

Por ejemplo, este mensaje que le envió el ‘Mono Jojoy’ al secretariado el 2 de noviembre de 1995, día del magnicidio y que leyó Lozada.

“Cálido saludo red urbana, le dio al ponente de las “repúblicas independientes” en los años 60 la decisión es que el secretariado decida, si lo reivindicamos o no, ¿Qué opinan?”.

 

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Y este otro, fechado en diciembre 4 de 1995 y enviado por Manuel Marulanda al secretariado.

“Lo del señor Gómez debemos mantenerlo en secreto, para ver cómo vamos ayudando a profundizar las contradicciones, mientras bajamos otros. Y entre otras cosas los Estados mayores de bloques y comandos conjuntos no olvidar la creación de comandos para dar de baja a jefes políticos reaccionarios, y así ayudar a profundizar las contradicciones en el régimen político”.

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A estas pruebas presentadas por Lozada, respondió la familia de Álvaro Gómez Hurtado, restándoles credibilidad. Lo hizo por medio del sobrino del asesinado dirigente conservador y abogado en el proceso, Enrique Gómez.

 

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“Lozada se está ahorcando con sus propias mentiras. El documento que trae a colación, como supuesta prueba, es el llamado ‘Libro de Marulanda’, un documento apócrifo que ya está en poder de la Fiscalía aportado por José Obdulio Gaviria hace más de ocho o nueve años… no se pudo validar ninguno de esos menajes en los computadores incautaos al secretariado en distintos operativos”

Sin embargo, en su rueda de prensa, Carlos Antonio Lozada, quien en 1995, como guerrillero era el jefe de las milicias urbanas en Bogotá, asegura que la inteligencia militar tenía conocimiento de esas pruebas, pero que siempre ha querido manipular la investigación por el crimen de Álvaro Gómez Hurtado. Crimen que hoy, 25 años después, insisten en atribuirse las desmovilizadas Farc.