Tomás Jaramillo, uno de los cerebros del descalabro de Interbolsa, acaba de ser condenado a siete años de prisión y a pagar una multa adicional de 2000 salarios mínimos legales vigentes, que equivalen a 1500 millones de pesos con los que se deberán reparar los daños causados a la sociedad.

Jaramillo pagará su pena en presión domiciliaria en Medellín.

El exempresario ocasionó la pérdida de más de $350 mil millones de inversores de Interbolsa.