Las autoridades asestaron un duro golpe a la cadena criminal asociada al hurto de transporte de carga, conocido como piratería terrestre, en distintas vías del país.

En total, se efectuaron las capturas de 71 integrantes de cuatro estructuras criminales que fueron desarticuladas y que obtenían rentas ilícitas por más de $1.000 millones mensuales.

La investigación que duró cerca de 10 meses, y las diligencias de registro y allanamiento adelantadas en Bogotá y los departamentos de Cundinamarca, Antioquia, Atlántico, Valle, Cesar, Tolima, Santander, Sucre, Bolívar y Huila, dejaron 56 capturas por orden judicial (7 de ellas por reiteración criminal) y 15 en distintos centros carcelarios del país, donde se realizaron nuevas imputaciones.

Todos deberán responder por los delitos de hurto calificado y agravado, concierto para delinquir; fabricación, tráfico y porte de armas de fuego y fraude procesal.    

También se esclarecieron 144 casos de hurto de mercancía y vehículos cometidos por estas estructuras en los tres últimos años.

Los criminales utilizaban dos modalidades delictivas: una de ellas, denominada como abuso de confianza, consistía en que el conductor del vehículo entregaba la mercancía de manera voluntaria a integrantes de la organización delincuencial, que luego desactivaban el GPS del automotor con el fin de evitar su ubicación.

Posteriormente, el mismo conductor, haciéndose pasar como víctima, acudía ante las autoridades y formulaba la denuncia por el supuesto hurto.

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La segunda modalidad se daba mediante la suplantación de autoridad: los delincuentes seleccionaban la mercancía de alto valor que salía de los puertos a bordo de los camiones, realizaban un exhaustivo monitoreo durante el desplazamiento en las vías y, posteriormente, instalaban falsos retenes en sectores desolados donde obligaban a los conductores a detenerse. Allí, intimidándolos con armas de fuego, los despojaban de sus pertenencias y de la mercancía que transportaban.

En las dos modalidades anteriores, los criminales hurtaban principalmente productos de aseo y consumo humano, celulares, textiles, repuestos y autopartes de vehículos, electrodomésticos, materiales de construcción y equipos electrónicos, entre otros elementos, que luego eran llevados a bodegas de distintas ciudades para ser distribuidos y comercializados de manera ilegal.