La guerra ha propiciado horrores en la salud del país, así lo concluye la Comisión de la Verdad tras una investigación de más de dos años.

En medio del conflicto armado algunos centros de salud rurales fueron usados como escuelas de formación militar por los grupos armados.

“En Caracol, Arauca, el puesto de salud los grupos armados lo convirtieron en centro de tortura, violaciones y para hacer prácticas con los pacientes”, dice el integrante de la Comisión,  Saúl Franco.

Pero no solo fueron los puestos rurales de salud que cayeron en manos de los actores armados.

“En Bucaramanga hubo dos clínicas que estuvieron en manos de los paramilitares”, dice el magistrado Franco.

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Según la Comisión de la Verdad, durante el conflicto se han cometido 2.419 infracciones contra la misión médica, entre ellas 826 asesinatos.

“Una enfermera fue violada por tres hombres y al siguiente día la obligaron a que los atendiera”, revela la investigación.

Más allá de los crímenes contra la misión médica, lo más grave es que no se ha podido identificar a los responsables.

750 casos no tienen identificados a los autores, 631 fueron cometidos por la guerrilla, 363 por los paramilitares y 61 por la Fuerza Pública.