“Yo soy el gobernador…usted me escucha”.

“Usted no puede venir aquí subrepticiamente, sin informar a la primera autoridad del departamento”.

“Gobernador, yo no voy a permitir que usted me irrespete”.

“Una intervención no se avisa”.

Estas son algunas de las frases que en tono exaltado se cruzaron el gobernador del Magdalena, Carlos Caicedo, y el superintendente de Salud, Fabio Aristizábal, minutos después de que la Superintendencia interviniera el Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche, de Santa Marta, ciudad que es controlada por el grupo político del exalcalde y hoy gobernador.